FILOSOFÍA


COMUNICADO 11                                      FILOSOFÍA
3ª EVALUACIÓN                                         UD 8


Va lloviendo la despedida. Arrecia. El tiempo sin embargo abre. Todo tiene ganas de venir a la normalidad. ¡La normalidad! A lo mejor no hay nada normal.
Te propongo un texto para comentar, nada normal. No, no te quejes. Lee primero lo que sigue (es una preparación y un texto; ¡el texto!). Luego lo que sigue a lo que sigue, son unas preguntas. Responde nada más a ellas, tranquilo a ser posible, con brevedad, sinceramente. Escarba donde quieras y como quieras. Yo te aconsejaría que no, que no busques nada, que te quedes extrañado, que digas lo que tienes que decir, sin recurrir a ninguna muleta, ni texto, ni manual, ni nada. Y no digo más, que va normalizando.



NIETZSCHE.

Nace Nietzsche en Roecken (1844), en la Turingia alemana, en una familia de tradición religiosa (su padre y su abuelo fueron pastores protestantes). Dadas sus dotes para la interpretación al piano, y la admiración que siempre le causó su amigo y maestro Wagner, el joven Nietzsche hubiese deseado ser compositor, pero fracasó en su empeño. Amigo también de Schopenhauer, un filósofo ciertamente pesimista, Nietzsche fue decantándose por la reflexión y hacia las humanidades, con especial predilección por el mundo clásico. Muestra de su talento intelectual es que con 24 añitos era ya catedrático en la Universidad de Basilea.
Escribió mucho, pero su éxito, al menos en vida, fue muy escaso, tal vez por ser demasiado crítico, -resultaba hiriente para los contemporáneos- tal vez por su estilo poético, en ocasiones poco científico y demasiado metafórico, y a veces hasta arcaico –lo que no iba mucho con el espíritu intelectual de la época-.
Era 1880 cuando una persistente enfermedad se alberga en su vida: grandes dolores de cabeza le hacían caer en terribles crisis. Desde entonces viaja mucho, especialmente por Italia (era un amante empedernido del sur).
Tampoco en amores fue afortunado. Se enamoró de Lou von Salomé de la que acaba por separarse. Vive desde entonces en retirada soledad, salvada a veces por las compañías de su hermana. Perderá a sus amigos y terminará, loco, internado en un hospital de Basilea. Muere en 1900 en Weimar, acogido por su hermana.

Sus obras.

            Tras su fracaso amoroso, y en la abrumadora soledad, escribe la obra que más fama le ha dado: Así habló Zarathustra, era 1885. Nietzsche pone sus reflexiones en boca del predicador y meditador Zarathustra, un sabio que aspira a cambiar el mundo de los hombres. El predicador quiere combatir la pobreza de espíritu, la infelicidad, el pesimismo en el que vive engañado el hombre actual, y anuncia la llegada del superhombre, el hombre orgulloso de sí mismo, de su cuerpo y de sus instintos que, siempre, han sido tomados por la razón y por el cristianismo, como lugares del pecado. Cuerpo e instintos hay que aceptarlos e incluso potenciarlos para que el hombre llegue a ser libre por fin (lo que es expresión optimista de la vitalidad).

En su biografía intelectual, se pueden distinguir varias etapas:

-          Una primera bajo la influencia de Schopenhauer y Wagner. A Nietzsche le preocupa en este momento encontrar las grandes cualidades humanas en la tragedia griega. Y distingue lo “apolíneo” de lo “dionisíaco”, el orden del caos, la serenidad de la embriaguez, la razón de lo irracional
-          Una fase ilustrada, más racional. Aspira a la libertad de espíritu (La gaya ciencia.
-          Finalmente, la etapa en que podemos decir que se desata el antisistema de Así habló Zarathustra.  


El texto:
           

“Voy a hablaros de las tres transformaciones del espíritu: de cómo el espíritu se transforma en camello, el camello en león, y finalmente el león en niño (...)
Lo más pesado ¿no es arrodillarse, para humillar la soberbia? ... ¡O acaso alimentarse de las bellotas y los hierbajos del conocimiento, y padecer hambre en el alma por amor a la verdad? ...¿O tal zambullirse bajo el agua sucia, cuando es esta el agua de la verdad ...O tal vez amar a quienes nos desprecian, y tender la mano a cuantos fantasmas se proponen asustarnos?
Todas esas pesadísimas cargas toma sobre sí el espíritu sufrido; a semejanza del camello, que camina cargado por el desierto, así marcha él hacia su desierto.
Pero en lo más solitario de ese desierto se opera la segunda transformación: en león se transforma el espíritu, que quiere conquistar su propia libertad, y ser señor de su propio desierto.
Aquí busca a su último señor: quiere ser amigo de su señor y su Dios, a fin de luchar victorioso contra el dragón.
¿Cuál es ese dragón a quien el espíritu no quiere seguir llamando señor o Dios? Ese gran dragón no es otro que el “tu debes”. Frente al mismo, el espíritu del león dice: Yo quiero. (...)
Como su cosa más santa, el espíritu amó en su tiempo al tú debes. Hasta en lo más santo tiene ahora que encontrar ilusión y capricho, para robar el quedar libre de su amor: para ese robo es necesario el león.
Mas ahora decidme, hermanos míos: ¿qué es capaz de hacer el niño, que ni siquiera el león haya podido hacer?¿Para qué habría de convertirse en niño el león carnicero? (...) El espíritu lucha ahora por su voluntad propia...

NIETZSCHE: Así habló Zarathustra.  (Primera Parte).


            Conviene al respecto que tengas en cuenta algunas cosillas, observa: lo que hace el espíritu en forma de camello es cargar con las éticas materiales: pasar hambre, obedecer a la ¿verdad? humillarse, “no hagas esto porque entonces te ocurrirá aquello” “se virtuoso ... no hagas mal o lo pagarás en el Infierno. ¿Recuerdan a Aristóteles, a Epicuro y a la moral socrática de cuidar el alma? También, y mucho, al cristianismo.

Y ¿Quién es el dragón del “deber ser”? ¿recuerdas la ética de Kant? Ese dragón es el imperativo, el imperativo categórico. ¿Ponte normas que quieras que sean universales! Nuestro espíritu convertido en león debe vencerlo. El león en cierto modo representa el nihilismo, nada queda tras él. Incluso -dirá Nietzsche- “Dios ha muerto”.
Es entonces cuando el espíritu se torna niño, rejuvenece, nace pues la posibilidad del superhombre: el hombre libre que se guía libremente siguiendo cuanto le pide su voluntad, su instinto vital, su vitalidad, sin cargas ni prejuicios.


CUESTIONES para una despedida:

1.       Estoy perdido, muy perdido, y nada más quiero que me digas quién es el camello, y por qué es camello. Cuáles son, desde tu punto de vista, las pesadas cargas que transporta.

2.       ¿En qué consiste la “leonidad”? ¿Qué tiene que hacer quien quiera ser león? ¿A qué riesgos se expone?

3.       ¿Qué hacen los niños?

4.       ¿Podría enlazar de alguna manera la metáfora del camello, del león y del niño, con la filosofía española: Cervantes, Unamuno, Ortega, Zubiri, María Zambrano?

Reconozco lo críptico que este ejercicio pueda parecer. Da igual. Déjate fluir libérrimo. Contesta con brevedad … y atrévete a equivocarte, aprendamos a decir tonterías.



Pdta. No acepto ninguna pregunta sobre este asunto.


COMUNICADO 10                                          FILOSOFÍA
3ª EVALUACIÓN                                             UD 8

(Este comunicado contiene: La 2ª parte de notas para acompañar la lectura del Libro de Texto. Las cuestiones pertinentes al Capítulo 8 de la lectura de Savater. Es muy aconsejable la lectura comprensiva de estas notas. Por su parte, también es aconsejable la resolución de las cuestiones, sobre todo si no se hizo con las del Capítulo 6).

PARTE II
(Para acompañar la lectura del Libro de texto: Tema 9, Apartado 4)

            Como ya dijimos, la explicación de “lo bueno”, la respuesta a la pregunta “qué es el bien”, va a depender de la distinta concepción ética o doctrina filosófica que se asuma.
Desde luego, hay clasificaciones para organizar todas estas éticas. Una es la que ensaya tu libro de texto (pág. 168) que divide la Ética en “éticas eudemonistas”, que son aquellas cuyo enfoque responde a la búsqueda de la felicidad, y esas otras que no consideran la felicidad como requisito del comportamiento ético. Otros dividen las éticas en materiales y formales, tal cual expuso Kant en los tiempos de la Ilustración, es decir, separando las éticas que se basan en la experiencia, de la que dicta la razón, en este caso la “razón práctica”.
En tanto que eudemonistas, podemos diferenciar a quienes señalan el carácter útil de la felicidad y de lo bueno, y a quien ve que es nada más un deleite. Los hay que consideran que es un fin sapiencial y honesto. Este último es el caso de Aristóteles.


Ética aristotélica. Eudemonía.

Por unas cosas o por otras, al explicar las distintas teorías éticas, se empieza casi siempre por Aristóteles. Nada puede superar al hombre que contempla la verdad, pues en este momento contemplativo participa de la divinidad, del pensamiento que se piensa. Claro que esto es pura theoría, contemplación. Y la vida exige moverse entre cosas corrompibles y en movimiento, imperfectas, en las que llegar a la verdad se hace difícil, por lo que es necesario ejercer una vida virtuosa. La virtud, según Aistóteles consiste en medir nuestras posibilidades buscando un equilibrio, es decir, evitando el exceso, pero también el defecto a la hora de elegir. A no dejarnos arrastrar por las cosas, ni a ir avasallándolas por no pararnos a contemplar (conocer). En fin, la virtud nos hace libres, justos. Así se expresa Aristóteles en su Ética a Nicómaco:
“...la virtud del hombre será también el modo de ser por el cual el hombre se hace bueno y por el cual realiza bien su función propia...todo conocedor evita el exceso y el defecto, y busca el término medio y lo prefiere; pero no el término medio de la cosa sino el relativo a nosotros...”  Es decir, al final reconoce Aristóteles la virtud en cada individualidad, la capacidad de cada cual. No hay un término medio igual para todos, sino que cada uno ha de encontrarlo, según sus necesidades, según su naturaleza; esto es fundamental. Además, “...la virtud encuentra y elige el término medio ... la virtud es un término medio, pero con respecto a lo mejor y al bien, es un extremo. Es decir, llevar una vida virtuosa es lo mejor que el hombre puede hacer para conseguir la felicidad. El secreto, pues, está en la moderación, en el equilibrio, que es un conocer la verdad. No obstante, algo tiene que quedar claro, no todo es equilibrable y por lo tanto digno de virtud, existen de por sí cosas malas que hay que descartar: … no toda acción ni toda pasión admiten el término medio, pues hay algunas cuyo solo nombre implica la idea de perversidad, por ejemplo, la malignidad, la desvergüenza, la envidia;

Un remade de Aristóteles en el Sigo XIII, y bajo una claro paraguas cristiano, es la doctrina de Santo Tomás de Aquino: Dios es aquí el Sumo bien y en consecuencia sólo Él puede dar al hombre la felicidad. El hombre en su libre albedrío -porque es libre y él ha de conquistar su salvación- debe responder con la virtud, evitando el vicio. Como la vida en Dios es perfecta y de santidad, a la vida terrenal no le queda otra que guiarse por las virtudes morales, a fin de cuentas, tener el hábito de las buenas acciones, para sí y para el prójimo.

Epicuro y los hedonistas.

            ¿Y si la felicidad consistiera simplemente en disfrutar de la vida? Esto es, en evitar todo dolor y procurarse el placer. Esta es la base de la teoría hedonista que encarna como nadie un filósofo poco posterior a Aristóteles: Epicuro. En un su Carta a Meneceo, lo expresa con claridad: el placer -dice- es el bien primero y connatural, precisamente por ello no elegimos todos los placeres, sino que hay ocasiones en que soslayamos muchos, cuando de ellos se sigue para nosotros una molestia mayor. También muchos dolores estimamos preferibles a los placeres, cuando tras largo tiempo de sufrirlos, nos acompaña mayor placer. Y esto es evidente: a veces pasamos malos tragos para obtener algo que nos hace felices, sea por ejemplo hacer comentarios de texto para sacar una buena nota. Y otras veces evitamos placeres porque sabemos que se nos acabarán indigestando. Ciertamente -continúa- todo placer es un bien por su conformidad con la naturaleza y, sin embargo, no todo placer es elegible; así como también todo dolor es un mal, pero no todo dolor siempre ha de evitarse. Y lo que es curioso, pues a la postre no se separa mucho de lo que decía Aristóteles, habrá que ir con el metro: “…conviene juzgar todas estas cosas con el cálculo y la consideración de lo útil y de lo inconveniente, porque en algunas circunstancias nos servimos del bien como de un mal y, viceversa, del mal como de un bien ...”
El hombre que llega a este equilibrio, a esta instalación en el placer y evitación del dolor (especialmente esto último), alcanza el estado de “ataraxia”, de imperturbabilidad que caracteriza al sabio epicúreo.
En tiempos más recientes, Bentham ha dado un claro empujón al hedonismo epicúreo bajo el criterio de que todo lo bueno es por utilidad, y la utilidad está en el placer que genera o el dolor que evita. A esta doctrina la llamamos utilitarismo.


La moral estoica.

            Por la misma época, (lo que se conoce históricamente como periodo helenístico), muchos hombres seguían la moral estoica, que se oponía claramente a la epicúrea. Un estoico estimaba que la virtud no consistía en administrar el placer, sino en ser fuerte de ánimo, en autodominarse ante los peligros y desgracias de la vida, ante “el mal hado” o la mala suerte. Por eso hablamos más de moral que de ética. El estoico es casi todo práctica, y en esta práctica no queda otra sino guiarse, siempre, por la recta razón. Séneca, en época de Nerón, fue un modelo de estoico. Igualmente lo fue, mucho tiempo después, Marco Aurelio, el emperador, quien partiendo de esta idea de la razón como elemento común a todos los hombres objetaba en sus Meditaciones: “… propio del hombre es amar incluso a quienes lo ofenden. Esto se logra si caes en la cuenta de que tenéis el mismo origen y de que dentro de poco ambos estaréis muertos, y sobre todo que no te ha hecho daño, pues no ha hecho a tu razón peor de lo que era antes.” Está claro que, para todas estas filosofías, había algo que consistía en saber, en medir. En el caso del estoico, el reconocimiento de que se es una parte integrante de la naturaleza, y que cumplir con ella nos lleva al autodominio. Es curioso, pero el cristianismo inicial se empapó mucho de la moral estoica.
           

            A todas estas éticas, Kant las denominó éticas materiales. Kant tenía claro, por el contrario, que la ética debía de ser formal, porque si mediante la ética tratamos de conseguir otras cosas … ¡vaya birria de ética!

La ética formal kantiana.

            El hombre no sólo necesita conocer (razón pura) también necesita saber cómo debe obrar, cual debe de ser su conducta (razón práctica). Este deber ser configura por lo tanto una ética del deber. La razón práctica, no dice verdades de tipo científico como “El aire está compuesto en su mayoría de oxígeno”, sino que formula imperativos: “no mentirás”.
Señala Kant que las éticas como la de Aristóteles o Epicuro, son “éticas materiales”, es decir, éticas que han sido formuladas a posteriori, como si se hubieran dictado a partir de la experiencia (es decir, que la experiencia nos aporta un listado de los comportamientos que son buenos). Así Epicuro dice que busquemos la felicidad porque es a ello a lo que todos los hombres aspiramos desde niños, y porque nos traerá beneficios y vida sana. Aristóteles nos recomienda que seamos prudentes, porque la experiencia demuestra que de no serlo podemos acarrearnos muchos problemas, por exceso y por defecto.
Para Kant, las éticas materiales no sirven como norma amoral, pues cree que los imperativos, para ser realmente válidos, tienen que estar basados no en la experiencia, sino en la universalidad (que tienen que ser universales), es decir, válidos para todo el mundo y no relativos a cada cual. Por ejemplo, observa que Aristóteles nos enseña a ser prudentes, que Epicuro felices, pero resulta que para unos la prudencia o la felicidad es una cosa, y para otros, otra; o lo que es lo mismo, que para unos la felicidad se consigue con unas cosas y para otros con otras.
Además, la moral –dice Kant- tiene que ser autónoma, lo que equivale a proferir que el sujeto debe imponerse a sí mismo el imperativo. Cosa que las éticas materiales no hacen, pues hablan de hacer una determinada cosa para conseguir tal otra, por ejemplo, alimentarme moderadamente para no tener una indigestión, o ser prudente para tener una vida tranquila, o buscar el justo medio para evitarme las molestias de una vida extremada.
Por ello escribe Kant:
“...hay un imperativo que, sin poner como condición ningún propósito a obtener por medio de cierta conducta, manda esa conducta inmediatamente. Tal imperativo es categórico...”
 Es decir, que el imperativo no material, nos lo imponemos nosotros libremente porque estimamos que es bueno, y no porque nos va a permitir conseguir algo (lo que hace la ética material). A esto se denomina “el deber del imperativo categórico”. En este sentido hay una máxima que ha de resultar inevitable: “Obra siempre según una máxima que puedas querer al mismo tiempo que su universalidad sea ley”.


De la ética del deber a la dialógica y a la ética de valores.

            Claro, desde la ética kantiana podrían pensarse dos cosas. Que es un exceso de grandilocuencia, un exceso de idealismo, estimar que el imperativo, que el deber, el imperativo categórico pueda ser impuesto por uno mismo, es decir, cuestión de lógica, racional, por muy práctica que se quiera que sea. Y que todo el proceso ético tenga que ser formal, que es como decir “ideal”. A lo mejor es conveniente que lo construyamos teniendo en cuenta al otro, esto es, dialogando. La ética por lo tanto se genera en un marco de diálogo. Algo así se deriva de la dialógica tal cual la expresan Habermas o Apel.
Este diálogo, si de verdad quiere una comunicación equilibrada, debe cumplir un requisito mínimo, ser igualitario, y permitir no sólo la expresión de las ideas, sino la escucha atenta. No ha de tratar de imponerse, sino de buscar una humilde validez. Es imprescindible entonces encontrar un espacio de adecuación y comprensión, y unos puntos de acuerdo comunes. La ética no puede sino sostenerse sobre la dialógica.

También la crítica de la ética del deber kantiano nos lleva a poner en valor, nunca mejor dicho, los valores. Es lo que hace Max Scheler con su ética material de los valores, al corregir a Kant en el sentido de que por encima del deber, en exceso abstracto e ideal por sí solo, a lo mejor está el hombre y lo que considera valioso. Para Scheler, el valor de algo está por encima del deber. Si yo me aplico con cuidado sobre algo, es porque debo cuidarlo. No hay por lo tanto deber sin una valoración previa, y esta valoración es material. En efecto, el valor no es algo subjetivo, sino que está condicionado y presentado por la realidad, se valora porque no puede ser de otra manera, como quien valora que la verdad es mejor que la mentira, lo verdadero que lo falso, o el amor a los padres mejor que el desprecio a los padres. Es por lo tanto una valoración material.
Dialógica y valores son tal vez correcciones a la excesiva rigidez del formalismo kantiano, esto es, de la autonomía, del deber y del imperativo categórico.


Del CAPÍTULO OCTAVO de Las preguntas de la vida:

Ensaya una definición al tresbolillo (es decir, poniendo en relación la terna) de estos conceptos, tal cual los usa, expone y exprime Savater, para el desarrollo del Capítulo titulado “Vivir juntos”:

1.      [humanamente significativo]-[sociabilidad]-[ser reconocidos]

2.      [insociable sociabilidad]-[Filosofía política]-[utopía]

3.      [Justicia]-[dignidad humana]-[filía]


(Entrega tope: El Lunes, día 18 de Mayo)


COMUNICADO 9                                            FILOSOFÍA
3ª EVALUACIÓN                                             UD 8


PARTE I
(Para acompañar la lectura del Libro de texto: Tema 9, Apartados: 1, 2 y 3)


Observa en el siguiente texto los conceptos encorchetados … hay que saber definirlos.


Razón práctica, libertad, Ética y Moral.

Razón práctica y reflexión ética.

Decía Aristóteles algo así como que reflexionamos sobre qué es el comportamiento humano, no para saber más sobre el hombre, como podría saber -por lo que hemos visto recientemente- un antropólogo, o un paleoantropólogo, sino para ser mejores, es decir, para saber cómo actuar, o lo que es igual, para ser buenos, o virtuosos. Este matiz -este salto mejor- es lo que reconocemos como vertiente práctica de la racionalidad, o [racionalidad práctica], praxis de la razón. Lo importante, pues, no es saber qué es bueno, sino que he de practicarlo, y en consecuencia, serlo, hacerlo real y tangible por mí mismo y para mí mismo.
A estas alturas, y en especial después de haber leído el capítulo 6 de Las preguntas de la vida, a lo mejor te quedan algunas dudas sobre qué cosa sea la [libertad], el hecho de que una joven o un joven como tú, cualquier ser humano, “practique” esa libertad. Podríamos decir -estamos tentados siempre a ello- que no, que no somos libres. Pero sin duda hay un resquicio por donde se nos cuela siempre la creencia en ella, la libertad. Pues bien, esta fe en la libertad, sumada al hecho de que pretendemos ser buenos, buscar el bien o ser mejores, es lo que da sentido a la [reflexión ética], la expresión más sutil de la dimensión práctica de la razón. 


Lo bueno y la felicidad (eudemonía).

Podríamos definir lo bueno, el bien, y en consecuencia “ser bueno”, en un sentido también aristotélico: lo bueno nos hace mejores, ser bueno o estar en lo bueno por lo tanto, es una costumbre que define al sabio, porque lo acerca a la felicidad. El hombre busca el bien por naturaleza, como por naturaleza tiene la inquietud de saber. El problema, claro está, es “saber” en qué consiste este bien. Luego, ponerlo en práctica y, finalmente, hacerlo parte de uno mismo (convertirlo en hábito). Muy sabio, en efecto, pero a lo mejor, muy difícil. Es por esto que solemos decir que la [felicidad] es una conquista difícil.
Claro, claro. Muchas veces se nos dice que a mayor ignorancia, mayor felicidad, que no hay nadie más feliz que el necio, nec-scio o ignorante. Es posible. Es incluso posible a veces. Pero no sé si será aristotélico y ético. Después de todo, la reflexión ética la han hecho los filósofos, así que … ¿qué van a decir? Pues eso, que lo bueno es cuestión de saber … práctico. Quiero decir, con esta digresión, que todo el mundo, que más que menos, sabe lo que le hace bien: el gel hidroalcohólico no se bebe, porque aunque desinfecte puede envenenarme. No puedo ir por ahí estornudando sin mascarilla, a la postre puede perjudicar no sólo a otros, sino a gente que amo, a la sociedad que me sostiene y en la que me desenvuelvo. Si el ignorante estornuda sin mascarilla o hace caso a Trump, o da consejos de este tipo, ¡apañados estamos!


Ética y Moral.

Entonces nos hallamos ante esta pregunta: ¿Qué es el bien? ¿Qué lo bueno? Sabemos que hay que buscarlo y apropiárnoslo … pero ¡no sabemos lo que es! Los filósofos han reflexionado sobre este bien, sobre lo bueno, sobre la conducta en este sentido. Eso es la Ética. Después viene la práctica diaria, las vicisitudes por las que pasamos y vivimos los humanos (Uno puede decir y escribir cosas bonitas y buenas, y actuar muy, muy malamente). Esto es la moral. Aranguren, un filósofo que ha dedicado brillantes páginas a la Ética, nos propone un principio etimológico para diferenciar ambos sentidos. Ética -dice- proviene de ethos, carácter o hábito (lugar que se habita, que es mi ser). La ética, un proyecto teórico griego, nos señala la reflexión sobre el ser del hombre, cómo debe de ser. Los romanos, mucho más prácticos hablaban del “mos”, las costumbres, el “mos maiorum”, como las costumbres de los mayores que son, por regla general, buenas costumbres y que heredamos, posiblemente, porque han ido bien; las heredamos como normas de vida y de buena conducta. Eso es la moral. Si saludo atentamente, me dicen, es señal de buena crianza, si lo hago siempre y sinceramente, seré atento, educado. Hay aquí un buen acto moral que, reiterado, repetido, me coloca en un espacio ético que ha venido a ser conmigo, a mi ser, en fin, lo que he venido a ser, mi carácter o mi “ethos”.
Claro: aún no sabemos qué es el bien, qué es lo bueno. … Pues esto depende de las distintas doctrinas y corrientes filosóficas, aunque luego muchas puedan confluir en lo sustancial. Pero esto será motivo de otro comunicado.

Toca ahora dar respuesta a SAVATER: 

Leído el capítulo 6 de Las preguntas de la vida.

 Escoge TRES de estas CUATRO CUESTIONES:

1   Haz una breve reflexión personal enlazando los siguientes conceptos explicados por Savater: Libertad; responsabilidad; arrepentimiento. 
Entre la idea de destino de Sófocles y la de Shakespeare hay una notable diferencia, que es lo que diferencia la actitud de dos caracteres teatrales y caracteres filosóficos como Edipo y Macbeth. ¿Por qué?
3   En cuestión de libertad … ¿con quién casa más tu opinión, según los presenta Savater, con Sartre o con Schopenhauer?
   4. ¿Por qué le parece indefendible a Octavio Paz -también a Savater- la reflexión con la que Krisna pretende convencer al escrupuloso Arjuna?




Plazo de entrega: Lunes 11. (Entrega para subida de nota). 



COMUNICADO 8                                            FILOSOFÍA
3ª EVALUACIÓN                                             UD 8


INTRODUCCIÓN AL TEMA 8

Hemos visto al hombre desde la perspectiva de la Antropología. Hemos visto al hombre como el hombre puede verse. Contempla sus huesos y habla de eso que es “su evolución”, contempla su cuerpo, sus emociones, sus razonamientos… no sabe si es cuerpo o alma, si es espíritu, si está aquí por capricho del azar, porque lo creó Dios, o porque es una sobre elevación de la materia, una “emergencia”. Si es producto de la evolución concienzuda y tenaz de la vida, que lo ha hecho especialísimo, o ha conseguido hacerse a sí mismo.
Después de todo es como si ese mismo hombre tuviese un exceso de preocupación por la especie. Desconozco si la leona siente algo parecido al alimentar a su prole. Pero en el Ser Humano hay un extraño afán por preguntarse sobre el futuro, e indagar en su pasado. Es en exceso previsor, y su previsión va más allá de las necesidades inmediatas. A lo mejor por eso sueña despierto. Al plantearse su futuro, su futuro como Ser Humano, la cuestión toma las más veces el cariz de “¿pervivirá por mucho tiempo la especie?” “¿Evolucionará?” “¿Dominará nuevos espacios?” “¿Controlará el tiempo?” “¿Conseguirá al fin la inmortalidad? La inmortalidad, por cierto, que es una forma no de vencer a la muerte, sino a la vida. Asuntillos que sabemos no sólo por la Biblia, los mitos y las leyendas, que leemos en novelas, en películas que vemos y que, también, están latiendo en los libros de Historia, de Filosofía, y de Ciencia. Lo vemos y escuchamos a diario en estos aciagos, raros días, bajo la idea de que venceremos a un virus, de que nuestra vida ya no será igual. Como si el hombre estuviese en guerra permanente con el entorno, como si se exigiese a sí mismo y de manera consciente la adaptación al medio.

El caso es que nos damos cuenta de que este hombre, este género homo, esta especie elegida, este hominoideo tenaz, actúa sobre sí. Puede diseñarse, puede proyectar y proyectarse, haciendo del mundo incluso algo a su medida. Aquí, lo escalofriante, porque deberíamos preguntarnos, ¿ha de diseñarse? ¿Cortar el mundo a su medida? ¿Tiene que proyectarse? O lo que es igual, ¿habrá hombres y mujeres a la carta? La educación ya es una manifestación de diseño humano. La Cultura es el gran diseño humano, y la gran posibilidad de dotarnos de libertad. Pero ahora poseemos capacidad de acceso al genoma, sabemos el sentido evolutivo de la especie y reconocemos los problemas a los que podemos enfrentarnos. Son demasiadas las tentaciones, y no por culpa de ningún científico loco y amoral. Sin embargo, lo más curioso es que el hombre puede reflexionar sobre su comportamiento, sobre su libertad, y lo mejor, creo que dado el ámbito cultural en el que se mueve, está diseñado para elegir, lo que es usar también la capacidad de equivocarse. El hombre, indiscutiblemente, es un ser ético.

Iniciamos el TEMA 8. LA REFLEXIÓN ÉTICA.

Tengamos presentes algunos de los ESTÁNDARES de aprendizaje:
-          Reconocer el aspecto práctico de la razón.
-          Explicar qué es la Ética.
-          Explicar y conocer algunas teorías éticas.
-        Utilizar términos: ética, moral, virtud, relativismo moral, utilitarismo, ética de máximos y de mínimos, eudemonía, hedonismo.
-          Explicar coherentemente planteamientos filosófico-políticos.
-          Analiza y reflexiona sobre la relación individuo-Estado.

Son nuestros MATERIALES DE TRABAJO:
-          Libro de Texto. Temas 9 y 10
-          SAVATER: Las preguntas de la vida. Capítulo Sexto. Capítulo Octavo.
-          Apuntes complementarios del profesor.


Por lo pronto, podemos ir leyendo ya el Capítulo Sexto de Las preguntas de la vida, sobre el que formularé 3 cuestiones la Semana que viene. Día 5 de Mayo. Martes. 



COMUNICADO 7                                            FILOSOFÍA
3ª EVALUACIÓN                                             UD 7

Texto a comentar.



ARSUAGA, Juan Luis y MARTÍNEZ, Ignacio: La especie elegida.

Capítulo 17, “El sentido de la evolución”. Círculo de Lectores. Barcelona. 2009. (Pp. 341 y 342)


“… ni la historia evolutiva de los mamíferos, ni la de los hominoideos, refleja un patrón de aparición y progresivo dominio sobre las demás criaturas gracias a sus superiores características, especialmente su inteligencia. Por el contrario, el registro fósil nos muestra en ambos casos una historia de aparición y posterior diversificación, seguida de la casi completa extinción y resurgimiento final; en el caso de los mamíferos gracias a un acontecimiento favorable de origen extraplanetario (o alguna catástrofe geológica), y en el caso de los hominoideos, resurgimiento sólo parcial y debido a la adaptación de una de sus formas, los homínidos, a un modo de vida completamente nuevo para los primates, la vida en los medios abiertos, sin que la complejidad cerebral tenga nada que ver en esta adaptación.
         ¿Qué quiere decir todo esto? Sencillamente, que si no hubiera sido por una serie de acontecimientos ajenos a la biología, como la llegada a la Tierra de un meteorito, el levantamiento de cadenas montañosas, grandes movimientos de continentes y otros de menos escala, no estaríamos ahora aquí haciendo filosofía.
         Dicho de otro modo, un biólogo extraterrestre habría predicho al comienzo del Mesozoico un gran éxito evolutivo para los “reptiles mamiferoides” y sus descendientes, y se habría equivocado (por cierto que en esta oportunidad la derrota de los reptiles mamiferoides se produjo sin necesidad de catástrofe alguna; los dinosaruiros “jugaron limpio” y batieron a nuestros antepasados en la pura competencia ecológica).
         Otro biólogo alienígena que presenciara la vida en la Tierra algunos millones de años después habría pronosticado un gran futuro a los dinosaurios, y se habría equivocado también. Un tercer visitante habría dicho hace diez millones de años que los hominoideos reinarían para siempre en los bosques del Viejo Mundo, errando por completo.
         Si la visita se hubiera producido hace seis millones de años el viajero del espacio estaría convencido de que la ruina de todo el grupo de los hominoideos era inminente. ¿Cómo habría podido saber el biólogo extraterrestre, que el cambio ecológico que tanto perjudicaba a los hominoideos iba a propiciar la aparición de un tipo de hominoideo bípedo que más adelante daría lugar a una especie, la nuestra, que poblaría el mundo y terminaría produciendo también ella, biólogos? (…)

         Pero lo realmente trascendente no es la posibilidad de anticiparnos al futuro. Esto solo es una curiosidad, una anécdota. Lo importante es que nuestra capacidad de predicción es la medida de nuestro conocimiento del funcionamiento del proceso evolutivo. ¿Pero en verdad este conocimiento depende sólo de nosotros? Si la evolución siguiera unas tendencias o trayectorias a lo largo del tiempo podríamos, prolongándolas hacia el futuro, predecirlo. Como la única tendencia que parece seguir la evolución es la de adaptarse de muchas maneras diferentes a las cambiantes circunstancias del medio, la pregunta de hacia dónde van las especies quedará necesariamente sin respuesta.
         Esta imprevisibilidad de la evolución indica que nada está escrito de antemano, que todo es posible. Muestra que el grupo biológico más floreciente puede extinguirse a causa de cambios en el medio físico o por culpa de la competencia con otros grupos de organismos. Ninguna forma de vida puede considerarse superior a las demás, porque ninguna está a salvo de la hecatombe.
         Ahora bien, que la evolución sea imprevisible, ¿quiere decir que está gobernada por el ciego azar, que no hay leyes, que todo es caos, que nada se puede explicar?


COMENTARIO DE TEXTO.
Referencia: UNIDAD 7. Tema 7 del libro de texto.

Proposiciones para seguir un Comentario de Texto tradicional:

1.       (CONTEXTUALIZACIÓN)
Aproximación a los autores.
Aproximación a la antropología/Antropopaleontología/Evolución del hombre.

2.       (ANÁLISIS)

Términos y conceptos.
División del texto en partes.
Ideas principales y secundarias.
Resumen.

3.       (COMENTARIO)
Comentario propiamente dicho. Exposición, explicación, argumentación y crítica de las ideas expuestas.

(Me he permitido la licencia de subrayar las que considero “ideas muy comentables”).
FECHA DE ENTREGA: Antes de la finalización del Martes 28 de Abril.

No dudes en peguntar cualquier duda. 


COMUNICADO 6                                            FILOSOFÍA
3ª EVALUACIÓN                                             UD 7


EL SER HUMANO.

Parte III.
(Vete leyendo: Tema 8, subapartados 1.2 y 1.3. Apartado 2 íntegro).


El hombre es cultura.

  El hombre no es naturaleza, sino que tiene historia -repetía incansablemente Ortega-. Carga pues con algo más que sus genes, con algo más que la evolución de su organismo y de su sistema nervioso. El ser humano conoce algunos de los acontecimientos relevantes que tuvieron que vivir sus abuelos y puede contarlos a sus hijos. A su nacimiento se halla rodeado de útiles y confinado en ciudades más o menos grandes, con o sin murallas. Nunca será consciente de todo lo que ha creado su semejante y participará de ello sin embargo.
Este bípedo implume que somos, según curiosa definición de Aristóteles, obedece a un nombre, si es que no tiene un documento que lo acredita, y contrae compromisos que ha aprendido a contraer y que puede no cumplir. La historia a que se refiere Ortega y Gasset no es sólo el pasado que explican los manuales. La historia es grosso modo la circunstancia en que me hallo. (Observa que como ahora hablamos de circunstancias extraordinarias, hablamos de momento histórico)[1]. Yo soy yo y mi [circunstancia] -decía el filósofo madrileño- y si no la salvo a ella, no me salvo yo”. Esta segunda parte del famoso dicho es esencial. El hombre vive en la obligación de salvar la circunstancia para salvarse a sí mismo. Salvarse es no sólo seguir viviendo al margen de cualquier peligro, es simplemente moverse en la dirección de lo que uno quiere ser. Entonces, está claro que el hombre es un creador de sí mismo. Está obligado a cultivarse la vida con las circunstancias, las que le ha tocado vivir, para vivir como él quiere. Esa empresa, podemos decir que es individual, en efecto, pero es también social, grupal, pues nos pone en el camino de la renovación de, y adecuación a, cuanto nos rodea. En fin, el hombre hace y lega lo que hace. A eso que hace y que dona a las generaciones que han de venir, lo llamamos [cultura]. El hombre es un ser cultural, cultiva, crea y transmite[2]. Es cultura, y en tanto que cultura, sólo puede ser libre[3].


Las culturas y el relativismo cultural.

            Cada cual se hace. Cada cultura se hace. No podemos decir que exista una sola cultura. Abrimos los ojos a Oriente y Occidente de este Planeta, al Norte y al Sur y vemos que la cultura humana es rica, plural en sus diversas manifestaciones. Esto nos obliga al reconocimiento de todas ellas como manifestaciones y posibilidades enriquecedoras. Pero también nos somete a paradojas. Lo que para una cultura puede ser un valor positivo puede ser censurable y aun horroroso para otra. De aquí podríamos deducir que cada cultura tiene sus derechos y proyectos. Esto podría llevarnos a pensar que la cultura es relativa. A cada cultura competen sus propias normas y no cabe juzgarlas desde otras. Es la postura del [relativismo cultural] más extremo. Pero, ¿y si el proyecto de una de ellas consistiese en el sometimiento de las otras? ¿Debemos como cultura mirar a otro lado cuando vemos acciones impunes contra el ser humano? ¿Censuraríamos a Phileas Fogg por salvar a Aouda en la India? Esto es, ¿se debe combatir la esclavitud, el asesinato, los sacrificios, la explotación ajena y las privaciones en cualquier cultura o entre culturas? ¿O esta suerte de “ideas de combate de la injusticia” son nada más una perversión disfrazada de altruismo de la cultura que llamamos occidental? ¿Un intento de la cultura occidental por someter a la diversidad o al “resto”? ¿Hasta dónde debemos soportar el relativismo cultural?[4]


Lo insustituible y lo único.

            Hablábamos el otro día de “mirarnos en el espejo”. ¿Quién soy? Me dejo hundir en un extraño abismo. ¡Sé tanto sobre mí! Sin embargo … no sé todo. En efecto soy un misterio para mí mismo, guardo y oculto cosas para los otros, y hay cosas que los otros saben de mí y que ni sospecho siquiera. La [persona] es un misterio que se basta y se hace; es per se, por sí misma. Por ello la persona es singular, singular y única, intransferible, insustituible; algo excepcional en el Universo, irrepetible. Es alguien, o sea, la flor del ser humano. Ser alguien es ya una fuente inagotable de riqueza para los otros. Los “otros”, que son otros-que-yo y que verán de mí sólo partes. Decía no obstante Martin Buber, que no hay mayor verdad y sentido trascendente que el sostén de la mirada de un yo y un tú. ¡Qué verdad tan grande! Esas miradas a las que últimamente siempre buscamos intermediarios tecnológicos.
Sí, leímos un artículo en el que se hablaba de lo poco originales que éramos … genéticamente. Pero no somos solo genética. ¡Qué le vamos a hacer! Tenemos tanto o más que genética, una [biografía], que no es el relato de todo aquello que hemos ido siendo y haciendo, como hacerse la idea de los proyectos y las ilusiones logradas y abortadas en el curso de una vida humana. Para esta [vida humana], necesitada y menesterosa de [compañía inteligente][5], requiero del concurso de los demás, de esa mirada de Buber que me certifica que, en efecto, soy una persona. Necesito, pues, al otro, a los otros, al diferente.


FIN DEL TEMA 7. Quedamos a las puertas de la reflexión ética.




Sobre la EVALUACIÓN del tema 7.

Evaluaremos la Unidad con un COMENTARIO DE TEXTO, más menos tradicional.
(Recuerda: Autor o autores y obra (tema); / División en partes, vocabulario, ideas y resumen / Análisis-comentario propiamente dicho / Haré hincapié en el enfoque personal y en la capacidad crítica.

Se propone también un trabajo para subida de nota. El tema del trabajo debe extraerse de estos apuntes del profesor. A partir de sus apartados, videos recomendados y enlaces, preguntas sugeridas y notas a pie de página. O simplemente definición de conceptos encorchetados.




[1][1] Sí, el ser humano puede vivir “momentos históricos”, también momentos críticos … es decir, momentos y crisis sobre las que hay que rehacerse. (Algunos pensaron que la historia había muerto … no sé, no sé …)
[2] Zubiri decía que es “tradente”.
[3] De un tiempo a esta parte estamos constriñendo en exceso la idea de CULTURA. Como si nada más hiciesen cultura los cineastas, los cantantes, y algún novelista que otro. Como si bañarse en cultura fuese zambullirse en la visita al musical o a la obra de teatro, o a la exposición más sonada … ¡Lástima!
[4] Hace tiempo que tu profesor le dio vueltas al asunto (echa un vistazo por encima, y si puedes, lee los dos últimos apartados:


[5] Quien ha reflexionado sobre la compañía inteligente es tu reconocido filósofo Savater. Las preguntas de la vida, y sobre todo en Ética para Amador, obra en la que le dedica al tema un buen trecho.
Entrevista a Savater para TVE.


(Del video, en especial, a partir del minuto 31)



COMUNICADO 5                                            FILOSOFÍA
3ª EVALUACIÓN                                             UD 7

(A este le sigue el COMUNICADO 4) 

EL SER HUMANO.

Parte II.

(Vete leyendo en el Libro de Texto. Tema 7. Apartados: 4 y 5. Revisa la Síntesis del tema).
Insisto, los apuntes que siguen son una simple guía … Eso sí, observa las palabras entre corchetes y ve definiendo sus conceptos.

El misterio de la vida o el salto cualitativo.

Hay algo peculiar, fantástico en la vida. La vida, que surgió en nuestro planeta hará unos 3. 500 millones de años. Esa su peculiaridad, proteica y creativa, se manifiesta en lo que hemos denominado [evolución]. La vida se despliega, y desarrolla. Los seres vivos mudan sus rasgos, modifican su anatomía. Decimos, empobreciendo la realidad, que las [especies] cambian. Bergson era muy cuco en este sentido. En La evolución creadora, señalaba cómo la vida, que considera un salto extraño por sobre la pura materialidad, lucha por prolongarse, por seguir viviendo y desafiando el curso monorrimo de la materia, cuyo destino parece la entropía. Los seres vivos van a contracorriente de la materia y se prorrogan y aun se sofistican, a base de una sutilísima forma de duración ordenadora y creativa: la vida lucha por la vida, en permanente guerra contra el desorden, el apagamiento definitivo.
Estos organismos continentes de la vida, en efecto, se complican, son cada vez más complejos. ¿Por qué? Pues no lo sabemos del todo. Hablamos de la evolución de formas y órganos por adaptación, del extraordinario mundo de la replicación biológica, de la información contenida en los genes, de la hermosura misteriosa de la creación, del azar o de la necesidad[1], o de la mutación por aburrimiento, incluso de la mano de Dios tras este desfile inusitado. El caso es que la vida supone un salto sobre la materia. En el reino animal, es posible que el hombre represente otro salto cualitativo sobre los demás animales.
           
Evolucionistas más o menos evolucionados.

Desde luego que la evolución presupone un antes y un después en las teorías sobre la vida. Siempre nos representamos la evolución como un despliegue, un desarrollo positivo de aquella. Un mejoramiento que indefectiblemente nos conduce hasta la aparición del hombre… aunque no sea así.
Lamarck, a finales del Siglo XIX, habló de pequeñas transformaciones en los seres vivos porque tienen una tendencia natural al perfeccionamiento. Claro que la perfección requiere, como la educación, de un maestro externo que la haga salir. Este maestro era para Lamarck [el medio], que movía al cambio y al perfeccionamiento. Las modificaciones que iban desarrollándose en los organismos según los lamarckianos tenían un carácter fisiológico, es decir, que el uso y desuso de un órgano incentivaba los cambios necesarios en las generaciones sucesivas de animales (recuérdese lo que supone el abuso en el uso del cuello para las jirafas). Es decir, que las condiciones entrenadas y adquiridas se transmitían a los descendientes. Se trata de la [adaptación] al medio, que, por lo tanto, es la que determina la evolución.
Le replicó Darwin, con muy buen criterio, quien a la adaptación añadió la idea de la [selección natural], considerando que la supervivencia premia a los más aptos. En efecto, hay cambios por necesidad, pero también por azar. Lo importante, no obstante, es que son los organismos, los individuos mejor adaptados al medio, los que sobreviven. En consecuencia, logran reproducirse con mayor facilidad y acaban por imponerse a esos otros que no son tan aventajados en los caracteres necesarios para la supervivencia. Lo que más me llama la atención de Darwin es que estuvo en un plis de afirmar la supremacía del azar, de la mutación extraordinaria como fuente del cambio. ¿Por qué? Darwin era consciente de que su teoría se explicaba bien bajo presión … pero incluso sin presión, los organismos, las especies, seguían evolucionando. ¿Por qué?
El religioso Gregorio Mendel, ya a finales del Siglo XIX dio un paso en este sentido. Sus leyes explicaban la variabilidad de la descendencia. Inauguraba de esta manera la ciencia genética por la que se explicaba cómo se transmite la herencia de padres a hijos.  Si bien las leyes de Mendel suponen un hito extraordinario en la ciencia biológica, siguen apegados a las ideas evolucionistas de origen darwinista.
Un “salto” importante en este sentido lo daría de Vries ya a principios del Siglo XX. Para de Vries son las [mutaciones] (cambios azarosos e imprevisibles), y no la selección natural, el motor transformador de las especies: (grandes modificaciones genéticas). A esta teoría se le denomina “saltacionismo”. No hay una explicación rigurosa de por qué ocurre esto, por lo tanto nos entregamos al desconocimiento, o al azar, o a la necesidad; la determinación del medio (selección) hará luego lo que tenga que hacer, dando éxito o haciendo fracasar al producto del salto. Es por esta vía por la que se ha dado paso al llamado [neodarwinismo].

En fin, el evolucionismo acaba por debatirse entre algo que ya supuso un debate para el propio Darwin … ¿selección natural o mutación? ¿Necesidad o azar? … ¿o las dos cosas? A lo mejor, ninguna de las dos, o ninguna de las dos del todo. El caso es que, en un sentido u otro, ¡hemos seguido siendo evolucionistas!


La Evolución aplicada al hombre: la [antropogénesis] y el [proceso de hominización]. 

            El hombre se desmarca un tanto del resto de animales. Ni le vale del todo esto de la idea del medio, ni tampoco lo de la lucha por la supervivencia. Yo no sé si hay un problema en el hombre o en la idea que del hombre pretende dar el plural despliegue de las teorías evolucionistas. Se nos dice que el ser humano es el único animal que trasciende el medio, en fin, que no está especializado para medio ninguno; y de otro lado, que tampoco es competitivo aptitudinal en extremo, y practica el curioso altruismo. Claro, a lo mejor ni somos tan altruistas, ni hemos aún identificado cuál será nuestro medio. 
Para estudiar el origen del ser humano (antropogénesis) y el proceso de hominización (la evolución del bicho), son nuestras fuentes la biología, la ciencia natural, la paleontología, la antropología y la prehistoria.
Tenemos datos que demuestran que hace casi 4 millones y medio de años existía ya la bipedestación; unos casi hombrecillos africanos, los austrolopitecos, tenían que andar erguidos, no sabemos si para ganar visión panorámica en la sabana y defenderse de los depredadores[2]. Aquel animalejo erguido empezó a desarrollar su cerebro y el movimiento de sus manos, descubrió su rostro y acabó en homínido hábil, porque empezó a generar herramientas, (ya era género homo) hará unos 2 millones y medio de años. Luego mostró cualidades para que lo llamaran sapiens: neandertal el más bruto (desaparecido con las últimas glaciaciones), y sapiens sapiens el más angélico, que es el que ahora contamina en extremo la Tierra y del que formamos parte.

                                  


[Humanización] y deshumanización del hombre.

Total, que aquel “hombrecillo”, aquel curioso austrolopiteco, un tanto desamparado, rapiñador, semi arborícola y aventurero, muerto de miedo, aquel homo hábilis, aquel homo erectus, empezó a manifestar inquietudes, en su rostro, en sus gestos, en sus sueños, en su inteligencia … quién sabe. Llevaba dentro de sí, infartada, lo que llamamos humanidad y que avistamos por signos tan banales como el lenguaje, el gesto y la expresión, la tecnología, el arte, y, posiblemente la risa. Ya ese animalejo estaba tocado por la cultura y empezaba a ser cultura. Cada vez más cultura y probablemente menos naturaleza, de manera que la humanización empezó a actuar sobre lo que hemos llamado “proceso de hominización” (Como si dijéramos que el espíritu empezó a dar forma al cuerpo). Es la cultura la que determina entonces, y enriquece, al hombre, hasta tal extremo que probablemente podemos hablar tanto de humanización como de deshumanización. Los tiempos últimos nos están poniendo al corriente de hasta dónde puede conducirnos la cultura.





[1] Curiosa monografía esa de MONOD que se titula El azar y la necesidad. (Infórmate y estimúlate). ¡La de milagros que puede desencadenar la replicación de cristalitos en la arcilla! Curiosamente, el barro que usara Dios según el Génesis. No estaría de más dar un repaso al mito de la Creación … reléelo.
[2] Qué interesantes son los descubrimientos y estudios de la familia Leakey (investiga al respecto).



COMUNICADO 4                                            FILOSOFÍA
3ª EVALUACIÓN                                             UD 7


EL SER HUMANO.

Parte I

(Vete leyendo en el Libro de Texto: Tema 7, Apartados 1, 2, 3).

Las tres partes que compondrán estos apuntes son nada más complementos de las lecturas que tenéis que hacer en vuestro libro de texto, y que iré especificando en los distintos COMUNICADOS). -Simplemente te pido que vayas preparando el tema-.

Dificultades para establecer una Ciencia del hombre.

Si el hombre produce la ciencia, es posible que la ciencia producida, magnífica herramienta, sea insuficiente para explicar al hombre. No nos queda sino decir que el ser humano es imprevisible y complejo, muy complejo. Podemos saber de él muchas cosas, pero no podemos saberlo todo. Abunda en la libertad, o eso cree -creerlo es ya una gran complicación-, pero además se mueve con esta supuesta libertad por los laberintos de la historia y de la cultura.
Muchas ciencias revuelan en torno de este ser singular, o de este ser que se considera singular: la antropología, la psicología, la sociología y política, la filosofía y la ética, la biología y la medicina, la historia … Cada cual aporta una perspectiva curiosa del homínido sabio, una perspectiva que aun dentro de la universalidad, resultará más o menos parcial. Ofrecen pues un saber incompleto del hombre. Tal vez la Antropología, y en concreto la Antropología filosófica, haya intentado abarcar el orbe completo y complejo de lo humano. Habría que preguntar en este sentido a Max Scheler[1].

El hombre es un animal que se diferencia del animal.

            Esta afirmación parece que pone de acuerdo a todos. Hay algo que diferencia al ser humano del resto de animales. Digamos que no es del todo una cantidad, sino una cualidad o calidad. Zubiri decía que el hombre es un “animal de realidades”, y Pico della Mirándola no sabía muy bien dónde ubicarlo, porque no había sido creado para nada en concreto: ni dios, ni bruto. Eso sí, racional; es decir, capaz de aplicar la inteligencia con inteligencia. Es este el lugar en el que ha reposado toda la filosofía, al menos, hasta Nietzsche, ya en la contemporaneidad. Como Zubiri, Bergson y muchos más, consideran que el animal se mueve en el horizonte del instinto, en su medio, que el hombre lo hace en el de la inteligencia, en la realidad o la cultura -sin haberse desprendido del todo del instinto, que conserva como intuición, según Bergson[2]-.
¿Podríamos afirmar entonces que existe una “escala de la vida” y que el hombre ocupa un lugar privilegiado?

Más solo que la una: la singularidad humana.

En fin, que nos hemos quedado solos en el Cosmos, aislados, en cuarentena. Rodeados si acaso de una vida que no nos comprende. Pocas veces nos preguntamos si nos entiende el árbol, o el león. ¿Por qué será? Las mascotas nos comprenden algo, acaso por el hábito que les beneficia y les ha humanizado. Sólo tenemos que mirarnos al espejo. Somos raros, sobre todo si nos comparamos con el resto de seres vivos (que ya de por sí son también bastante raritos).
La historia de la vida es la expresión de un desenvolvimiento, de una progresión, complejidad y evolución. Al explicar este desenvolvimiento hemos recurrido al concepto de [especie], que nos permite diferenciar grupos y reunir individuos. Así el hombre pertenece al reino Animal, vertebrado, mamífero del orden de los primates, antropoide de la familia de los homínidos, del género homo, y sapiens, sapiens-sapiens (por si quedaban dudas). Esta es nuestra [clasificación taxonómica].
Pero no todo es taxonomía. La Genética ha puesto al descubierto los estrechos lazos que nos vinculan con el resto de animales, de los que tanto nos distinguimos en el espejo. Los genes están llenos de información (no podía ser de otra manera en la era de la información), es el código, código genético que determina las características de cada individuo, de cada organismo, como por otro lado el código de barras define el artificio de un yogur.

Alguna característica peculiar del animal roto.

Empiezan los problemas: de repente alguien nos dice que tenemos alma. Sea por caso, no sé, Sócrates, que se ha creído los misterios eleusinos. Volvemos al espejo y no vemos nada. Nos miramos en lo profundo del vasto lago de nuestros ojos, tanto que ya da miedo. Reflexionas:  la gacela es veloz y el león fiero. El árbol es misterioso. Ni tan misterioso es el hombre, ni tan veloz, ni tan fiero. Es poco menos que un peluche de la Naturaleza. Su cuerpo es frágil y muy vulnerable. Depende de sus progenitores o de su grupo durante largo tiempo. Requiere de un largo tiempo de adiestramiento. En soledad casi es un inútil. Nada hay para lo que su cuerpo muestre una especial predisposición; todo lo más la bipedestación parece su secreto, o la mano prensil. Me hundo más profundamente en el lago: tenemos un cerebro muy desarrollado y somos muy inteligentes (siempre se habla de la inteligencia y pocas veces de la sensibilidad), somos muy expresivos e imitativos, comunicamos y hablamos …  lo que hace sospechar la existencia de una mente, de un espíritu, de un alma. ¡Sospechas!
Esta especie de desajuste “que sentimos” entre el cuerpo y el alma, se ha explicado muchas veces como [realidad psicosomática]. Es decir, la propensión a considerar una extraña cesura, división, costura, hilván, unión entre algo así como la psique y algo así como el cuerpo; el resultado: el ser humano[3]






[1] Tienes derecho a buscar información sobre una de sus obras esenciales: El puesto del hombre en el Cosmos.
[2] No veas lo interesante que es en este sentido lo que señaló en La evolución creadora.
[3] En el caso de aceptar que esto sea así (también vale que no lo aceptes) … ¿qué eres?: ¿Un integracionista? ¿Un dualista? ¿Simplemente espiritualista? ¿O materialista? No sé, a lo mejor eres un “panpsiquista” (no veas lo interesante que puede ser el filósofo argentino Mario Bunge. ¡Oh el materialismo emergentista! 


COMUNICADO 3                                            FILOSOFÍA
3ª EVALUACIÓN                                             UD 7


Iniciamos la Unidad Didáctica 7. Tiene por título “El ser humano”. Si echamos ahora un vistazo a los estándares, te podrás hacer una idea de lo que nos depara y de lo que deberás controlar:

-         - Usar un vocabulario específico de este tema. Cito los más interesantes desde mi punto de vista: evolución, progreso, especie, vitalismo, determinismo/determinismo genético. Inteligencia, antropogénesis, hominización, cultura.
-          - Comprender, referir, explicar la Teoría de la Evolución y otros evolucionismos.
-          - Ser capaz de analizar textos con este vocabulario y problemática.
-          - Identificar a propósito del ser humano, lo innato y la cultura, sus interrelaciones, sus diferencias.
-          - Conocer las principales concepciones filosóficas del hombre.
-       -  Disertar sobre el “ser humano”, (con los guiones precedentes) y argumentar con coherencia las ideas. (Yo añado, “con personalidad creativa”, a ser posible)
-          - Localizar fuentes en Internet.

En fin, chupado.

Nos moveremos con nuestro Libro de texto. En concreto, los Temas 7 y 8 del mismo.

Y ahora, sin más dilación:


EL SER HUMANO.

Notas para ir empezando.

Resulta curioso que, después de no habernos quedado demasiado claro en qué consiste “lo real”, vengamos ahora a tratar de definir qué es el “ser humano”. No tendría tampoco demasiadas consecuencias si no fuera porque con ese concepto nos definimos a nosotros mismos, a cada uno de nosotros en su irrevocable singularidad, y a todos en general, los que han sido, los que serán. Tampoco se nos escape que estamos usando la palabra “ser”, asunto que no es moco de pavo. Primero, porque esta palabra no distingue demasiado al “humano” del vaso, que es un ser artificial, o de la mosca del vinagre, ser animal poco intrépido y dado a los rincones y maduraciones de la fruta. Pero no entremos en el problema del ser, del verbo ser, ni hablemos sobre “lo que es”. Vayamos al hombre.
Segundo, es verdad que hemos visto cómo para muchos científicos y filósofos, tampoco somos algo muy distinto del vaso, o de dicha mosca. En efecto, siempre estamos de acuerdo en que la materia que forma este vaso, o que este ser vaso conforma, es la misma de la que estamos hechos. Por eso, algunos hablan del espíritu, que brota de nuestra disposición material, o que la conforma y que es lo que realmente nos distingue del vaso. Es interesante observar cómo otros, en el campo de la Biología, llaman nuestra atención sobre los identificados genes que compartimos con la mosca del vinagre. Aquí hemos llegado no sólo por los progresos de la Genética, sino también por las ideas del Evolucionismo, y decimos que somos evolucionados o muy evolucionados para distinguirnos de ella, y que sí, que compartimos material genético con dicha mosca, pero que tenemos más, mucho más; decimos que nuestro material genético es muy rico, y que somos inteligentes y, hasta a veces sentientes[1].




Tal vez se deba a esto, el que a lo largo de la historia, y según la mayoría de los historiadores desde el Siglo XV, se nos llene la boca con el concepto “humano”, “humanidad”, “humanismo”. Que en nuestros tiempos rebrote el de “humanizar”. Ya sabes que en el Siglo XVI (esto es un decir) surgió una corriente de pensamiento que llamamos humanista. Recuerda, a propósito, las interesantes ideas de Pico della Mirandola que nos presentara Savater en Las preguntas de la vida. O advierte las interesantes propuestas que sobre dicho concepto o actitud, “humanismo”, llevaron a efecto Heidegger o Sartre[2], además de otros … etc.
   
En fin, hay una ciencia que se dedica a este ser, a este humano, a este ser humano que genéricamente llamamos “hombre”. Es la Antropología, y la Antropología Filosófica. Pero el asunto no es sólo asunto de antropología. Lo veremos.


Tienes la oportunidad de disertar abiertamente sobre los dos aspectos que se presentan en nota. Y enviarme el resultado. Veremos que se puede hacer con ello.




[1] No estaría de más que te interesases por este articulito: https://www.lavanguardia.com/vivo/salud/20160603/402248123540/no-eres-unico-adn.html
[2] Tampoco estaría de más que te informases sobre el asunto: Sartre, Camus (interesantísimo, ahora, si investigas sobre su obra La Peste), Heidegger …




COMUNICADO 2                                            FILOSOFÍA
3ª EVALUACIÓN                                             UD 6

                 UNA REVOLUCIÓN CIENTÍFICA: del Sistema Geocéntrico al Sistema Heliocéntrico.

El sistema geocéntrico de Ptolomeo, se desarrolló durante cuatro siglos, los que van del II a.C. al II d.C. Esta cosmovisión de herencia aristotélica, ponía la Tierra en el centro del universo, y describiendo movimientos circulares en torno de ella (que Ptolomeo representaba con círculos homocéntricos), a la Luna, el Sol, y los cinco planetas conocidos como “las estrellas errantes”: Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno. Es el caso que este sistema “tuvo un éxito admirable -dice Kuhn[1]- en la predicción de los cambios de posición, tanto de los planetas como de las estrellas. Ningún otro sistema antiguo había dado tan buenos resultados ...”. Claro que, -señala el mismo autor- “para una teoría científica, el tener un éxito admirable no es lo mismo que tener un éxito completo”. En efecto, quedaban algunos ajustes por hacer que, con el paso del tiempo, agudizaban ciertos problemillas, por ejemplo, el de la precesión de los equinoccios. Así que, cuando surgía alguna incoherencia, los astrónomos, que se movían dentro del sistema ptolemaico, aplicaban soluciones que ya había aplicado el propio Ptolomeo. Una de estas soluciones eran los epiciclos.
A cada problema, un epiciclo. Ocurrió que el sistema de Ptolomeo llegó a complicarse en exceso con epiciclos. Así que generación tras generación de astrónomos, añadiendo epiciclos a los epiciclos, hicieron del sistema algo que ni el propio Ptolomeo podría reconocer.


Ejemplo de epiciclo para explicar el movimiento de Júpiter (J).


Cuando el sistema llegó a las manos de Copérnico seguro que tuvo que pensar algo parecido a esto: “No puede haber nada más complicado e inexacto para explicar el movimiento de los planetas”. La verdad es que el sistema de Ptolomeo le parecía un monstruo, un caos, un sistema en exceso complicado: “…vemos que muchas cosas no coinciden con aquellos movimientos que debían seguirse de su enseñanza …”[2], justifica en su obra magna. Y en el Prefacio señalaba: “…las matemáticas no están de acuerdo con aquellas investigaciones. Primero, porque estaban inseguros sobre el movimiento del Sol y de la Luna, que no podían demostrar ni observar la magnitud constante de la revolución anual[3]. Después, porque al establecer los movimientos, no sólo de aquellos, sino también de las otras cinco estrellas errantes (se refiere Copérnico a los Planetas, llamados errantes porque se mueven con aleatoriedad en relación al resto de estrellas), no utilizan los mismo principios y supuestos …. Pues unos utilizan sólo círculos homocéntricos, otros, excéntricos y epiciclos, con los que no consiguen plenamente lo buscado”[4].


Sistema ptolemaico con epiciclos.


Pues bien, a lo que íbamos, según Kuhn, esto que “critica” Copérnico es la declaración del estado de crisis del sistema ptolemaico, es decir, que la visión del universo conocido y de cómo se explicaba el movimiento de los astros, según lo habían expresado Aristóteles y Ptolomeo, no casaba ya con la inteligencia, ni con los hechos. Podríamos decir que Copérnico se vio obligado a simplificar el monstruoso sistema geocéntrico. Desechó entonces los epiciclos y recurrió a la matemática, cuyos cálculos anunciaban y describían mejor, tomando el Sol por centro, los movimientos de los planetas y de la propia Tierra alrededor del Sol. En fin, que los cálculos matemáticos le justificaron en una idea que se ajustaba más a la observación: La Tierra se movía -increible, aunque ya lo hubieran dicho algunos- y en el centro del sistema estaba el Sol. Era la teoría heliocéntrica de la revolución copernicana, que Copérnico describe así:
El orden -más o menos escribe- reside en la esfera de las estrellas fijas que, inmóvil, es el lugar del universo. Más cercano al Sol, Saturno, el primero de los astros errantes, a este sigue Júpiter, con una revolución de doce años, luego la Tierra, junto con la órbita de la Luna como epiciclo. Venus que vuelve al punto de partida en el noveno mes, … Mercurio … ochenta días, … Y en medio de todo permanece el Sol, del que dice que es “lámpara del mundo” … -y concluye el astrónomo polaco-: “En consecuencia, encontramos bajo esta ordenación una admirable simetría del mundo y un nexo seguro de armonía entre el movimiento y la longitud de las órbitas, como no puede encontrarse de otro modo”[5]



Sistema copernicano de órbitas homocéntricas.



Y ahora, a reflexionar un poquito:

1.       En este pasaje, que para su teoría de la Ciencia usa Kuhn, y que expresa la crítica de Copérnico al sistema de Ptolomeo, se adivinan tres de los conceptos esenciales de la Historia y Filosofía de la Ciencia según Kuhn:

a.       Paradigma.
b.      Crisis.
c.       Revolución.

Pues bien, ¿podrías dar una definición de cada uno? ¿Podrías encontrar, a cada uno de esos conceptos, un ejemplo en el texto que has leído?

¿Por qué podríamos decir que la idea de los epiciclos es una “hipótesis ad hoc”?

2.       Pongámonos en la situación de Popper. Según este filósofo … ¿qué está haciendo en realidad Copérnico con la teoría de Ptolomeo? Por cierto, siguiendo todavía a Popper … ¿Qué observaban entonces los astrónomos hasta la época de Copérnico? ¿Es que todos veían tan mal que acababan por ver lo que no había, es decir, epiciclos? Ellos dirían que, en rigor, veían lo que veían, es decir, hechos.

Otra cosa … ¿qué diría Popper, que Copérnico genera una hipótesis prudente o una hipótesis audaz? Reflexiona al respecto.


3.       No obstante (fíjate en la parte final del texto), Copérnico mantiene ideas del sistema ptolemaico. Por ejemplo, la idea de la esfera de las estrellas fijas (considerar que las estrellas fijas son luminarias en una esfera traslúcida que es el final del Universo, y el lugar continente de cuanto hay), o las órbitas circulares de las errantes, ahora homocéntricas al Sol. ¿Qué diría al respecto Lakatos? ¿Daría Lakatos una explicación de por qué, a pesar de las demostraciones de sus cálculos, tuvo que retractarse Copérnico?

4.       Justifica desde el punto de vista de Feyerabend lo que ha ocurrido.

5.       Comenta cuanto estimes oportuno.

(No olvides que al desarrollar los puntos 1, 2, 3, 4 y 5 puedes evitar responder directamente a las preguntas, y ensayar libremente una respuesta … es decir, elaborar un breve texto).
Esta tarea (y es obligatoria) tiene un plazo de entrega: antes de que finalice el LUNES día 30



[1] En su celebrado La estructura de las revoluciones científicas . Aptdo. VII.
[2] Sobre las revoluciones de las Orbes Celestes. “Introducción”.
[3] Es decir, el movimiento del Sol alrededor de la Tierra en un año.
[4] Ibídem, Sobre las revoluciones … “Prefacio”. En relación a los círculos excéntricos, digamos que era un recurso para explicar las órbitas y movimientos de algunos planetas, en el que el centro de la circunferencia (mejor que círculo) está un tanto desplazado del que sería su centro real (La Tierra, claro). En definitiva, los astrónomos buscaban “un dibujo” que representara lo más fielmente posible el movimiento de los astros. No tenían que ir muy mal, porque todavía algunos científicos usan cálculos ptolemaicos para asuntos menores.
[5] Ibídem. Capítulo X






COMUNICADO 1                                            FILOSOFÍA
3ª EVALUACIÓN                                             UD 6

Recordarás que aún quedaba un pequeño fleco para completar nuestra visión de la CIENCIA como ámbito del conocimiento. En concreto nos faltaba por evaluar la parte correspondiente a la FILOSOFÍA DE LA CIENCIA que, después de vuestras magníficas exposiciones, era objeto de mi responsabilidad. Demandabais no obstante los esquemas. Pues bien, empezaremos por ahí:
(Echad un vistazo, tratad de reconstruir los contenidos, y antes incluso de dirigiros a mí, intercambiad vuestras opiniones, pero, por favor, hacedlo sin salir de casa).


ESTRUCTURA Y PROGRESO DE LAS TEORÍAS CIENTÍFICAS.


EL NEOPOSITIVISMO.

1.       La Ciencia tiene por objeto explicar los hechos enunciándolos bajo la forma de ley.
2.       Una proposición es científica cuando tenga significado. Y tiene significado cuando se puede verificar. [principio de verificación]. Las proposiciones han de ser comprobadas.
3.       El método para la obtención de leyes, se basa en la inducción. Recrearemos también las propuestas del [método hipotético deductivo] de Galileo
a.       Partimos de proposiciones protocolares (descripción de hechos observables).
b.      Establecemos hipótesis de carácter general.
c.       Deducimos
d.      Comprobamos. Experimentamos. Verificamos.
e.       Formulamos leyes. Teorías.
4.       Distinguimos:
a.       El modo de descubrimiento, para el que cualquier vía es válida.
b.      El modo de justificación: a la Filosofía de la Ciencia no le compete formular la validación del descubrimiento, pero sí la justificación del descubrimiento.
5.       Una inducción válida debe exigir:
a.       Un número amplio de enunciados observacionales
b.      Variedad amplia de condicionamientos
c.       Que la ley inducida no contradiga ningún dato observacional.




POPPER.

1.       La observación depende de la teoría.
2.       El método inductivo es inadecuado.
3.       Rechazo del principio de verificación o verificabilidad.
a.       Ha de ser sustituido por el de [falsabilidad]
(De esta manera Popper convierte la Filosofía de la Ciencia en una reflexión sobre las teorías de la ciencia: [metateoría]
Claro es que sin teoría previa no hay hechos. Incluso los datos más simples, debidos a la observación, responden a predisposiciones (vemos lo que nos han enseñado a ver). Sin teoría previa no sabríamos que hechos seleccionar.
Popper insiste en que hay más modos de contrastación-comprobación de una teoría que las que estima el Neopositivismo:
-          Una teoría es válida si es coherente (si no posee contradicciones).
-          Una teoría es válida si posee mayor capacidad explicativa de hechos que otra.
-          Puede ser validada por la contrastación empírica. Pero no por validación, es decir porque sea verdad, sino por falsación, porque no se demuestra que sea falsa.
Nunca podremos decir, por lo tanto, que una teoría es verdadera, pues estará siempre sujeta a la falsabilidad. Podemos decir entonces que resiste el proceso de falsación mejor que otras.
Las mejores teorías, no obstante, nunca son las que mejor resisten la falsabilidad, sino las que tienen un riesgo de falsación mayor, pues se aventuran más, dando más criterios falsables (hay que arriesgar). Así distinguimos las [hipótesis prudentes] de las [hipótesis audaces].


KUHN.

1.       Las teorías científicas son estructuras complejas [paradigmas]: Modelo de explicación de un grupo muy amplio de fenómenos, que obedecen a una [cosmovisión].
2.       La Ciencia avanza por las [revoluciones científicas]. Es decir, no existe un avance continuo y acumulativo. Se hace necesaria la crisis del paradigma y su sustitución (un cambio de mentalidad o de cosmovisión, como la que protagonizó Copérnico durante el Renacimiento).

El paradigma es previo a los hechos y a los conceptos. Porque, como señala Popper, sin una teoría previa no habría siquiera hechos (recuerda: vemos lo que nos enseñan a ver … hay que “desaprender”[1]). Paradigma: un modelo completo, dentro del cual tienen sentido los conceptos, las leyes, las teorías e incluso las técnicas y los modos de trabajo científico.
La [preciencia] es una fase anterior a la consecución de un paradigma. En etapa de preciencia se recopilan hechos. La organización de estos da origen al paradigma que Kuhn denomina periodo de [ciencia normal]. Toda observación, hecho … que no encaje en el paradigma es descartado como componente de la ciencia. Hasta que llega la [crisis]; es el momento de [anomalía] de la teoría. Las anomalías se solventan momentáneamente mediante [hipótesis ad hoc] La proliferación de anomalías alumbra un nuevo paradigma, es el momento de la [revolución científica].


LAKATOS.

1.       La Filosofía de la ciencia sin la Historia de la ciencia es un conocimiento vacío. Pero es evidente que la Ciencia es racional, aunque su racionalidad no pueda ser asumida por leyes generales de ningún método, es decir, siempre la ciencia resultará incompleta.
a.       La [Filosofía de la ciencia] proporciona métodos y normas con cuyos términos el historiador reconstruye la [historia interna] de la Teoría.
b.      Con la [Historia de la ciencia] podemos evaluar dos metodologías rivales.
a.       Toda reconstrucción racional de la Historia de la ciencia necesita ser completada por una [historia externa].
                                                                          i.      Es una especificación de las condiciones psicológicas, sociales …
b.      La historia interna es la relevante, dada su autonomía. Consiste en una reconstrucción racional y normativa del procedimiento científico.
                                                                          i.      Obliga a omitir lo no racional
                                                                        ii.      Permite, eso sí, distintas versiones (es lo que hace que algunas teorías permanezcan en conflicto).

1.       Las metodologías científicas.
Son la lógica del descubrimiento: un conjunto de reglas que evalúan teorías ya elaboradas, que son códigos de honestidad científica, y base de cualquier programa de investigación.
Una proposición es científica si está probada, es comprobable, o es corroborada.
a.       Inductivismo. (proposiciones que describen hechos firmes)/(generalizaciones inductivas desde hechos firmes.
                                                               i.      El historiador inductivista establece una historia interna por las proposiciones precedentes o por las generalizaciones precedentes. Estima que la revolución es un desenmascaramiento de irracionalidades.
                                                             ii.      ¿Por qué se seleccionan unos determinados hechos y no otros? (Es este un problema no racional, obedece por lo tanto a la [historia externa].
b.      Convencionalismo. (son sistemas organizadores de hechos que son verdaderos por convención. Por lo tanto el progreso de la ciencia es acumulativo. Interés por le instrumento. [instrumentalismo].
                                                               i.      El historiador convencionalista estima que ningún sistema es acientífico. Los mayores descubrimientos son las invenciones de sistemas más simples
                                                             ii.      Por qué se aceptan unos sistemas y no otros.
c.       Falsacionismo metodológico, crítica de a. y b. Su simplicidad responde más al gusto subjetivo, que se basa en la [falsación]
                                                               i.      El historiador falsacionista busca audaces teorías falsables y experimentos cruciales.
                                                             ii.      La historia interna es fácilmente completada por la historia externa.
                                                           iii.      Qué hacer con los llamados “saberes falsos”. Y qué hace que algunos experimentos cruciales sean verificativos.
d.      Programas de Investigación científica.
                                                               i.      Hay problemáticas progresivas y estancadas, y exigen programación.

FEYERABEND.

1.       El [anarquismo científico] debe de reemplazar al racionalismo en la teoría del conocimiento. (El anarquismo estimula el progreso).
                                                                         a.      Importancia de la creatividad y de los deseos del científico sobre el método y la autoridad científica.
                                                                        b.      [Todo pasa] y [todo sirve], es el único principio que no paraliza el progreso.
i.                     La idea de un método fijo o una teoría fija, descansa sobre una idea en exceso ingenua de la humanidad.
2.       La ciencia no conoce hechos desnudos. Todo hecho obedece ya a una interpretación[2].
3.       El modelo científico coarta la individualidad humanista y la verdadera libertad en el desarrollo del saber.
4.       La infracción es necesaria para el progreso. Los malos usos hacen progreso.
5.       Empleemos entonces las [contrarreglas], y la [contrainducción] que llevan a la [proliferación de teorías].







[1] En los últimos tiempos el divulgador Eduardo PUNSET ha hecho mucho en este sentido … Oblígate a saber algo sobre él … te sobra con Youtube
[2] En este sentido, puedes aplicar las TESIS DEL ANARQUISMO CIENTÍFICO a las actuales afirmaciones, confirmaciones, investigaciones y conclusiones sobre la Pandemia del Covid-19. Y si te atreves, me lo puedes hacer llegar. (Voluntario).
Por cierto, esto es una [NOTA A PIE DE PÁGINA]

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